Cuando evitamos situaciones por miedo a que ocurra algo concreto, dejamos de comprobar qué pasaría realmente si nos expusiéramos a ellas. De hecho, el bienestar no depende tanto de eliminar las emociones desagradables como de desarrollar una relación más flexible con ellas. A nadie le gusta “pasarlo mal”. Y, cuando sentimos ansiedad, tristeza, miedo, vergüenza o incertidumbre, lo más habitual es intentar alejarnos de esas emociones. Es decir, si una situación nos genera ansie